Artículo aparecido en LA RAZÓN.es el 15 de septiembre de 2012

Son las doce del mediodía y la extensa barra de Cazorla exhibe excelentes bocados para rendirse al arte del picoteo, ese que tanto nos gusta y que, a pesar de la recesión económica, nos ingeniamos para engullir siempre que el bolsillo nos lo permite. Suculentos pinchos de morcilla en pringue, de lomo de orza y de tortilla de cebolleta reclaman el apetito de los comensales. Sorprendemos a su propietario, Manuel Román, batidora en mano mientras elabora el delicioso tomate que acompaña a las tostadas de jamón y lomo ibérico de bellota. Cuenta que el primer local nació en 1987 en la calle Cipriano Sancho número 5 de Madrid. Tiempo después inauguraron el de Montesa, 30, y luego llegaron los de Castelló, 99; Rodríguez Marín, 80; Alcalá, 261; General Pardiñas, 80;  y, por último, este de General Yagüe, 8, que abrieron el 5 de julio.

Pescados de pincho
Locales todos que elaboran una cocina andaluza referente en la capital. Su especialidad es el pescaíto frito, crujiente y jugoso, que prepara con harina sin refinar, aceite de oliva virgen extra de la D.O Sierra de Cazorla y, por supuesto, una materia prima de excelente calidad. La fritura, compuesta por calamares, chopitos, bienmesabe, pijotas, salmonetes y acedías, debe llegar a la mesa seguida de una refrescante ensalada de bonito con pimientos y tomate. Pero antes, eche un vistazo al apartado de entrantes, porque también recomienda las gambas de Huelva a la plancha y el queso en aceite, bocados para compartir igual que las habitas con jamón ibérico y huevo y el revuelto de la casa (con setas, espárragos trigueros, gambas y huevo). Del apartado de productos del mar destacan los pescados de pincho, entre ellos, la merluza con salsa verde, almejas, gambas y cigalas, el besugo a la espalda y una sobresaliente lubina a la sal. Delicias para disfrutar acompañadas de un blanco de Rueda tan de moda y, por qué no, de una copa de Condado de Oriza, un tempranillo envejecido durante seis meses en barrica de la bodega de Pagos del Rey, de la Denominación de Origen Ribera del Duero, de Félix Solís: «Se trata de un vino perfecto tanto para saborear durante el aperitivo como con pescados, ibéricos y carnes. Me gusta porque es suave, con un buen paso en boca y un aroma agradable, además de por su precio, muy moderado para su alta calidad», afirma Román.

Entre las carnes, el rabo de toro es otro de los platos estrella junto al chuletón de buey, aunque las chuletitas de cordero lechal también merecen reservar mesa. Igual que los arroces, de bogavante y de carabineros, y los postres. Pruebe el mousse de chocolate y la tarta de queso.

El vino
Este vino, elaborado por completo con la uva Verdejo, y amparado por la Denominación de Origen Rueda, se ha convertido en un sinónimo de calidad en la elaboración de blancos. Su vendimia se desarrolla de noche para no sobrepasar los 10º C en la recepción de la uva y de esta manera conservar  toda la potencia aromática de la uva. En cuanto a su nota de cata, se trata de un vino de color alimonado con reflejos dorados, fresco y aromático en nariz con notas a hinojo y hierba recién cortada. En boca es suave, untuoso y con cierta fructosidad. Su carácter fresco y afrutado hace que combine con numerosos entrantes y, en especial, con pescados y marisco.  Se recomienda tomarlo a una temperatura de entre 8 y 10º.
Nombre: Analivia Verdejo.
Bodegas: Félix Solís S.L.
D.O.: Rueda.
Variedades de uva: verdejo.

 

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